EXPLORACIONES DE LA ZONA AUSTRAL DE CHILE

POR EL CAPITAN DE FRAGATA DON ENRIQUE SIMPSON BAEZA

ENTRE LOS AÑOS 1870-1873


Jorge Sepúlveda Ortiz

Comunicación leída durante la sesión del 29 de Julio de 1999 de la Academia de Historia Naval y Marítima de Chile, Valparaíso.


INTRODUCCION

La intención que persigo al referirme a los trabajos hidrográficos desarrollados en la que hoy es la XI Región por el almirante don Enrique Simpson, cuando era capitán de fragata y comandante de la corbeta “Chacabuco”, es más que nada rendir un homenaje a los marinos de nuestra Armada que, en circunstancias tan difíciles y careciendo de los medios que hoy existen, permitieron conocer parte de nuestro territorio. Nadie puede amar lo que desconoce, un llamado que aún es válido para nuestro caso. Nadie puede realmente amar a su patria si la desconoce. Tiempo atrás hice un recuerdo sobre ese gran hidrógrafo que fue el capitán de corbeta don Francisco Hudson, que exploró el archipiélago de Chonos y las Guaitecas hasta la laguna San Rafael. Espero, en un futuro, exponer algunos antecedentes sobre las exploraciones realizadas por el padre José García y José de Moraleda en el fiordo de Aysén, lugar donde resido la mitad del año.


PRIMER CRUCERO, 24 DE ENERO AL 5 DE MAYO DE 1870

De acuerdo a disposiciones de la Superioridad de la Armada, el capitán de fragata don Enrique Simpson es comisionado al mando de la corbeta “Chacabuco” para explorar el área entre el golfo del Corcovado hasta la península de Tres Montes y buscar si había algún paso hacia el Atlántico, para llegar a Santa Cruz que en esa época estaba bajo jurisdicción de la República. Una vez aprovisionado, zarpó de Valparaíso el 24 de enero de 1870 recalando en Ancud el 9 de febrero.


Zarpa el día 15 a puerto Low (Huanec o Guanec) recalando al día siguiente. Continúa a Melinka el 17, recalando esa misma tarde. El Subdelegado Marítimo de Melinka era don Felipe Westhoff, quién vivía desde 1860 en dicha isla. Su actividad particular era la explotación de guano de lobo y el ciprés de Guaitecas. Westhoff era lituano, país que pertenecía al Imperio Ruso. Se casó con una dama chilena a la cual cariñosamente llamaba “malenkaya”, que en ruso significa “pequeñita”. Es muy probable que el nombre actual de la isla, por deformación de la pronunciación, haya derivado en melinkaya y luego a Melinka. En este puerto se encontraba una goleta, cuyo patrón Miguel Mike era un excelente práctico y estaba contratado por Juan Burr, dueño de la goleta, empresario maderero, lobero y armador (don Juan Burr Navarro, hijo del ciudadano de los EEUU Robert Burr fue el fundador de esta familia en Chile; don Isidoro Vásquez de Acuña, miembro de número de esta Academia, es descendiente de esta persona).



El 21 zarpa a puerto Ballenas llevando como práctico a Mike y como pasajero a don Juan Burr, quien había accedido a facilitar a Mike para esta comisión (un islote cerca de puerto Ballenas, lleva hoy el nombre de Mike). El 23 zarpa con destino a puerto Nevado o Cuptana (llamado puerto Espiñera por el comandante Benjamín Muñoz Gamero), recalando el mismo día en la tarde. Se desplaza luego a puerto Lagunas (Las Lagunas) el día 24, donde desembarca el Sr. Burr. En este puerto se encontraba otra embarcación con loberos que trabajaban para éste. Poco tiempo después este empresario construyó en este puerto una casa y un galpón permanente para hacer acopio de durmientes de ferrocarril, confeccionados de ciprés de Guaitecas. El 26 zarpa, tomando la boca Winthuisen, recalando ese mismo día a puerto Pérez, en la entrada del fiordo Aysén. Según Mike, un morro existente en puerto Pérez humeaba en 1850. Efectivamente hay unos conos al interior de puerto Pérez, donde también hay vertientes de aguas calientes (aguas termales) que Simpson denominó “el Baño”. Mike se dirigió en una embarcación a la goleta de la cual era el patrón, acordando encontrarse con Simpson en veinte días más.

El 28 de febrero el teniente Ramón Guerrero, el guardiamarina Estanislao Lynch y 14 hombres zarpan en la falúa Nº 2 a efectuar el levantamiento hidrográfico del área comprendida desde puerto Pérez al canal Moraleda.

El 1º de marzo zarpa la falúa Nº 1 al mando del comandante Simpson, acompañado por el teniente 2º Francisco F. Salas y el guardiamarina Juan M. Simpson, más 14 hombres de tripulación. Asumen como tarea explorar el fondo del fiordo Aysén, buscar un fondeadero y explorar el río que desemboca en la cabeza del fiordo. Embarcan víveres para 10 días.

Simpson acampó ese mismo día en la tarde en una isla ubicada a una milla de la boca del río. Esta isla es la que hoy se conoce como isla Solitaria, frente a la actual casa de don Sigifredo Silva, actual poblador de la zona. Al siguiente día emprendió una exploración inicial del río, remontándolo unas 10 millas, regresando posteriormente a la cabeza del fiordo debido a que el río que exploraba se encontraba bloqueado por una gran cantidad de troncos semi-sumergidos. Estaban siguiendo el río de los Palos y el río que desagua la laguna Guerrero, hoy laguna de los Palos. El día 4 de marzo descubre, cerca de la desembocadura, un fondeadero protegido pero poco profundo y lo descarta como fondeadero para la corbeta “Chacabuco”. Es la actual ensenada Baja. Al día siguiente descubre una bahía apropiado para su buque, a la que denomina puerto Chacabuco, hoy el principal puerto de la XI región. En la noche del 5 de marzo, en viaje de regreso al buque, fondea en la desembocadura de un río que sale del sur, hoy llamado río Cóndor. Al día siguiente zarpa a puerto Pérez, donde estaba fondeada la “Chacabuco”, recalando a media noche. El 13 zarpa con su buque, a puerto Chacabuco, fondeando en la tarde. Por su parte el teniente Guerrero, habiendo cumplido su tarea, se reaprovisiona para continuar con el levantamiento hidrográfico del fiordo de Aysén.

Simpson sale el 15 de marzo con la misma dotación anterior, más el ingeniero 1º don Guillermo Brown. La idea era destruir con cargas explosivas los troncos semi-sumergidos que bloqueaban el avance por el río, que Simpson creía era el río principal, faena que realizan desde el 16 al 21 sin dar buen resultado. Al retroceder del punto donde se encontraba el obstáculo de árboles sumergidos divisa el río principal, hoy río Aysén. El 29 comienza su avance por el cauce principal, enviando simultáneamente un bote hasta el buque para traer más víveres. Ese mismo día llega a un punto donde evidencia rápidos de piedra con bastante declive. Este punto corresponde a una distancia de 7 millas más arriba del actual puente colgante.

El 3 de abril salva los obstáculos, pasando las embarcaciones por tierra y continúa remontando el río. Al restar sólo tres días de víveres decide regresar. Había llegado un poco más arriba de la confluencia del río descrito por Simpson como “ Río Inesplorado”, hoy Mañihuales, con el río principal. Regresa, y sin explorar el Mañihuales, elige el que él denomina brazo SE, llamado hoy río Blanco, recorriéndolo por 6 millas.

El 9 regresa en busca de víveres, dejando la chalupa y el chinchorro más arriba de los grandes rápidos. Volvió a bordo el 10 de abril con toda la gente en la falúa que había dejado más abajo de los rápidos. Estuvo fuera de su buque, en exploración, durante 25 días.

El teniente Guerrero ya había regresado a Puerto Chacabuco, completado el levantamiento del fiordo y además había reconocido un afluente del Aysén hasta su origen, descubriendo una laguna. Era el mismo río que había remontado Simpson al principio. Hoy conocidos como laguna de los Palos y río de los Palos. Simpson lo bautizó más tarde y acertadamente como laguna Guerrero, nombre de su descubridor (en la cartografía actual debería llevar el nombre del teniente Ramón Guerrero, quién los descubrió y exploró).

Entre el 12 y 22 de abril Simpson sale con Guerrero, Lynch, el guardiamarina Juan M. Simpson y 30 tripulantes en dos botes de doble bancada (de diez remos), en vez de la falúa. Con muy mal tiempo, viento fuerte y lluvia, arrastrando las embarcaciones por los rápidos alcanzan hasta una distancia de aproximadamente 5 millas más arriba de la confluencia del río Mañihuales con el Simpson, que son los caudales que forman el actual río Aysén, como a 30 millas desde la boca de este último. En ese lugar se enfrentan con una cascada y el río corre entre paredes de granito. Observa, desde lo alto de un cerro, que más al este de la cascada el río sigue su curso en dirección ESE. Al regreso visita la laguna recién descubierta por Guerrero, la explora, hace su descripción y regresa a puerto Chacabuco.

El día 24 zarpa de puerto Chacabuco a puerto Lagunas, desde donde Guerrero con el guardiamarina Lynch salen a levantar los planos del área y conectar estos trabajos, por medio de triangulación, con los realizados por Fitz-Roy en el canal Darwin. El 26 de abril zarpa a puerto Americano, en la isla Tangbac. Aprovecha de efectuar un levantamiento del puerto (encuentran, en una huerta abandonada, varios manzanos). El 27 zarpa a puerto Ballenas, continuando el día 28 a Melinka. El 5 de mayo de 1870 zarpa a Ancud, para continuar posteriormente a Valparaíso.

SEGUNDO CRUCERO, 24 DE DICIEMBRE DE 1870 AL 9 DE MAYO DE 1871

Zarpa la corbeta “Chacabuco” de Valparaíso el 24 de diciembre de 1870, a las 1800 horas, en víspera de Navidad. Recala en Ancud el 2 de enero de 1871, donde embarca a don Juan Yates, el más antiguo de los prácticos regionales, con 40 años de experiencia de canales. Fue práctico de Fitz-Roy. Zarpa el 7 de enero a Melinka. Desde allí zarpa el 11 con destino a puerto Ballenas y luego a puerto Lagunas, efectuando reconocimiento de los fondeaderos, islas y accidentes geográficos en el canal Moraleda.

En su desplazamiento hacia el sur da nombre a la isla Gorro, a la roca Chacabuco, reconoce los fondeaderos de Tuhuenahuenec o Letreros (llamado así por unos grabados en troncos de  árboles hechos por los oficiales del bergantín de la Armada Nacional “Cóndor”, al mando del capitán de fragata Benjamín Muñoz Gamero, en su viaje en 1848 a Magallanes); puerto Nevado o Cuptana y puerto Francés (así denominado por una ballenera francesa que fondeó durante un temporal en la década de 1860).

Describe la entrada sur del canal Yates, que se encuentra al este de la isla Tangbac. Por la descripción que hace el comandante Simpson, debe tratarse de los canal Puyuguapi y Yacaf. Fondea en puerto Lagunas, con la intención de utilizarlo como puerto base.

El 17 de enero dispone el zarpe de la comisión hidrográfica dirigida por el teniente 1º Alejandro Walker, el teniente 2º Ramón Guerrero, el guardiamarina Estanislao Lynch, el aspirante Ramón Serrano Montaner, el ingeniero 3º Cipriano Encina, Juan Yates y 23 hombres de tripulación. Navegan en el “vaporcito”, como llama Simpson a una lancha a vapor, la cual remolca las chalupas y falúa. En esta ocasión embarcan víveres para 15 días. Exploran los canales que conducen al canal Pulluche y buscan un buen fondeadero para buques en las cercanías de la costa este, cercano al continente.

El 28 de enero, regresa Lynch comunicando que la comisión ha explorado y levantado el área del canal Pulluche, la isla Traiguén, la bahía San Ramón, puerto San Miguel y el canal Costa. Simpson dispone que se mantengan los topónimos que el malogrado capitán de corbeta Francisco Hudson Cárdenas dio a los accidentes hidrográficos, más de una década atrás, como un homenaje a este distinguido oficial de la Armada.

El día 29 la corbeta “Chacabuco” zarpa a puerto San Miguel, en la costa SE de la isla Rojas, recientemente reconocido y descrito como un excelente fondeadero, donde permanece fondeada durante 45 días. El 31 de enero regresan los tenientes Walker y Guerrero con el resto de su expedición, habiendo cumplido la tarea al levantar los planos de los canales Costa, Errázuriz y parte del Pulluche. El 4 de febrero Simpson con el teniente Basilio Rojas, el guardiamarina Juan M. Simpson y 18 tripulantes se embarcan en una chalupa y un bote, con víveres para 25 días, dirigiéndose a un río que desemboca frente a la isla Simpson, al comienzo del estero Elefantes, al que llamaban río de los Ciervos (hoy río Huemules). El año anterior, habían tenido información de que se habían visto huellas de ciervos en la playa, huellas que no se encontraban en otra parte de la costa, deduciendo que estos animales hubieran encontrado un paso desde la Patagonia oriental, donde abundaban.

El teniente Walker, con el teniente Guerrero, el aspirante Luis A. Goñi y Juan Yates se dirigen a explorar el fiordo Quitralco y canales vecinos. Simpson con su partida avanzan 15 millas por el río Huemules, alcanzando a avistar el ventisquero y comprobar que no había ningún paso hacia el este. Comprobaron que el río Huemules se alimentaba de lluvias y del ventisquero. El 11 de febrero regresan a bordo del buque, coincidiendo su llegada con la del teniente Walker, quien había cumplido con su cometido. El 12 de febrero de 1871 se festeja a bordo el aniversario de la batalla de Chacabuco, cuyo nombre lleva la nave. Celebraron con un asado de ciervo para toda la dotación.

El día 13 zarpan en el “vaporcito” con destino a la laguna de San Rafael, 70 millas más al sur, y buscar un paso hacia el golfo de Penas (paso que infructuosamente había buscado Hudson en 1857). Al mando de Simpson, la comisión estaba formada por los tenientes Walker y Guerrero, el ingeniero 1º Guillermo Brown, el aspirante Ramón Serrano Montaner (futuro explorador e hidrógrafo) y Juan Yates, más 23 hombres. El “vaporcito” lleva a remolque una falúa y un chinchorro cargados con víveres y equipo para 25 días. Explora la zona desde el 13 de febrero al 7 de marzo, navega la laguna San Rafael y no encuentra el ansiado paso al golfo de Penas. Casi toda la costa sur de la laguna está formada por mallines.

Describe al glacial San Rafael como el más alejado del Polo elevado (Polo Sur) y que descarga al mar, pues el glacial más alejado del Polo Norte se encuentra en Noruega, en latitud 67 N (cerca de Narvik), es decir más de 20 grados de latitud (1.220 millas) más cerca del Polo Norte que el ventisquero San Rafael del Polo Sur. El 21 de febrero bautizó un estuario (Cupquelan) con el nombre de San Francisco, probablemente en recuerdo del capitán Francisco Hudson, levantando un plano de dicho estuario. Se recorrió el canal Barro o Aau, (alguien le cambió el nombre y desacertadamente lo llamó Barros Arana), el canal Licura, etc. Se dirige el 8 de marzo a reconocer el fondo del fiordo de Quitralco, pues estimaba que al desembocar un río en ese lugar podría haber un paso hacia la Patagonia oriental, sin lograr su propósito. A su regreso, el 11 de marzo de 1871, descubre aguas termales. Estas son las ahora conocidas como Termas de Quitralco. El día 11 sale el teniente Walker con el teniente Guerrero, el aspirante Serrano, Juan Yates y el ingeniero Encina a reconocer el canal Pulluche hasta el océano. Regresan el día 17 a la “Chacabuco”, habiendo cumplido la tarea encomendada.

El día 18 zarpa la “Chacabuco” de puerto San Miguel a puerto Lagunas, donde encuentra al Subdelegado Marítimo de Guaitecas don Felipe Westhoff en la barca de bandera guatemalteca “Luisa” de 900 toneladas, cargando durmientes. Dice el comandante Simpson: “Este buque del armador don Luis Osthaus de Valparaíso, es el más grande de que jamás se haya atrevido a cruzar estos canales, i su viaje, debido al espíritu emprendedor del señor Westhoff, es el precursor de otros que, no cabe duda, le seguirán más tarde”.

Preocupado por no haber encontrado hacia el sur algún río caudaloso, que prometiese una fácil comunicación con la Patagonia oriental, Simpson resolvió hacer una nueva tentativa por Aysén. Es así como el 20 de marzo zarpa nuevamente acompañado de los tenientes Rojas y Walker y el guardiamarina Simpson, fondeando ese día en puerto Pérez en la entrada del fiordo Aysén. El convoy estaba compuesto por el “vaporcito”, una chalupa y dos botes con víveres y pertrecho para un mes. Iban además 30 miembros de la dotación de la “Chacabuco”. Al día siguiente continúan hacia la cabeza del fiordo y remontan el río Aysén, acampando en isla Solitaria. El día 22 el teniente Walker y el práctico Yates regresan al buque en el “vaporcito”, empleado como remolcador de las embarcaciones menores.

Comienzan a remontar el río y el 27 de marzo llegan al punto al que accedieron el año anterior, cerca de 35 millas de la boca. Las condiciones meteorológicas son malas, con fuertes lluvias que hacen muy difícil el avanzar. En la jornada siguiente sólo avanzaron 5 millas; el 29 avanzan 3 millas más. La corriente era excesiva debido a la fuerte lluvia, arrastrando una de las embarcaciones la que es destrozada, perdiéndose material y víveres. Felizmente la dotación salvó sin problemas. Se deja personal en ese lugar reparando el bote dañado.

El 3 de abril avanzan 3 millas más y al día siguiente otras dos. El comandante Simpson estima que se encontraba en la última garganta de la cordillera. El día 5 regresan al lugar donde habían dejado en reparación la chalupa, la cual ya había sido puesta en servicio. El 8 llegan a isla Solitaria, regresando a bordo de la “Chacabuco” en puerto Lagunas, después de 21 días de expedición.

Durante el mismo periodo el teniente Walker con el aspirante Serrano Montaner (hermano de Ignacio Serrano, futuro héroe de Iquique), el ingeniero 3º Encina y Juan Yates, hicieron el levantamiento hidrográfico del canal Darwin hasta el océano Pacífico.

El 11 de abril la “Chacabuco” zarpa a puerto Ballenas, siguiendo luego a Melinka. Como hay un temporal muy fuerte, se decide navegar por aguas interiores dirigiéndose hacia Melipulli (hoy Puerto Montt) a desembarcar a Juan Yates que se encontraba enfermo. El Capitán de Puerto de Melipulli teniente 2º Emilio Valverde se embarca como práctico de la “Chacabuco” para cruzar el canal de Chacao, lo que se realiza el 17 con muy mal tiempo, fondeando en Ancud el 19 de abril. El día 27 la “Chacabuco” zarpa a Lota, recalando a ese puerto el día 30 para hacer faena de carbón.

Termina la comisión hidrográfica al fondear en Valparaíso el 9 de mayo de 1871. El informe del comandante Simpson es muy completo, tanto en aspectos científicos como en historia natural y antropología. Simpson agrega en su informe: “Se levantaron planos, con sondas, en un total de 256 millas de canales y estuarios. Se abrió a la navegación el Canal Pulluche y el Darwin o Aguea. Se atravesó la cordillera de los Andes, hasta su última garganta, comprobando que el río Aysén nace en la Patagonia oriental.” Asimismo sugiere construir un camino carretero desde la costa, siguiendo aproximadamente la ruta seguida por el camino que hoy es una realidad.



TERCER CRUCERO, 22 DE OCTUBRE DE 1871 AL 23 DE ABRIL DE 1872

El 22 de octubre de 1871 zarpa Simpson, nuevamente al mando de la “Chacabuco”, desde Valparaíso con destino a Ancud. Es importante recordar que parte del instrumental de precisión llevado a bordo en este crucero para los trabajos hidrográficos fue prestado, a petición de Simpson, por la corbeta “Esmeralda”, la cual se encontraba de buque estación en el puerto de Mejillones (anteojo micrométrico, horizontes artificiales, transportadores de sondas, etc.). Instrumental que tal vez hoy se encuentra en ese museo sumergido que es la “Esmeralda”, en la rada de Iquique. He aquí un nexo entre la gloriosa corbeta y la región de Aysén

En Ancud permanece hasta el 8 de noviembre debido a un periodo de fuerte mal tiempo, zarpando a Melinka (acompañado nuevamente por don Juan Yates) donde recala al día siguiente. Aquí encuentra un buque cargando madera de ciprés de Guaiteca, para durmientes de ferrocarril, que se exportaba al Perú. El 12 de noviembre zarpa al sur y debido al mal tiempo fondea en puerto Ballenas, isla Mulchey. El 14 zarpa a puerto Lagunas, fondeando en la noche de ese día y permaneciendo hasta el 21 con mal tiempo. Aprovecha para preparar la tercera expedición al río Aysén, conocido antiguamente como “río de los desamparados”, nombre puesto tal vez por el padre García en su expedición de 1766, pues una de las embarcaciones que empleó se llamaba “Virgen de los Desamparados”, y en otros mapas antiguos conocido como río Rabudo. En esta ocasión Simpson lleva cuatro chalupas apropiadas para esta nueva expedición.

El 22 de noviembre zarpa en siete embarcaciones; las cuatro chalupas nuevas, una chalupa antigua, los dos botes de doble bancada del buque (10 remos cada uno); 50 días de víveres, armas, material de reparaciones, etc. Acompañaban a Simpson los tenientes Alejandro Walker, Agustín Garrao y Basilio Rojas; los guardiamarinas Juan M. Simpson, Carlos A. Prieto y Luis A. Goñi; el cirujano 1º Guillermo Pen-Davis como naturalista; el ingeniero 2º Cipriano Encinas; el condestable Augusto M. Bell y 50 tripulantes. La distancia entre puerto Lagunas y la desembocadura del Aysén es de 45 millas. El comandante dispuso la formación de un convoy con el “vaporcito”, el chinchorro como ténder de éste y las otras siete embarcaciones. Así formaban una columna de nueve embarcaciones que al decir de Simpson era “…una escuadra nunca vista en esas latitudes hasta entonces”.

Como es natural en esa zona, repentinamente se desató mal tiempo y batallando todo el día recalaron a una caletita al sur del estuario Aysén (hoy fiordo Aysén), como a 20 millas de puerto Lagunas; probablemente haya sido en Estero Manco. El 23 de noviembre, con viento fuerte del weste y lluvia permanente en el fiordo, pudieron alcanzar la isla Solitaria para acampar. El 24, con lluvia, zarparon para remontar el río dejando en la isla todo lo innecesario para esta expedición. El “vaporcito” fue despachado a puerto Lagunas con la misión de volver dentro de 40 días. Al llegar a los rápidos comenzó el transporte de los botes por tierra, a través de las sendas abiertas en las expediciones anteriores. Con fuerte lluvia y viento norte, continuaron con este desplazamiento. Pudieron apreciar, por las acumulaciones de residuos dejados por las aguas, que el río había crecido en el invierno más de 3 m., volviendo luego a su nivel anterior.

El día 27 dejaron en un campamento una reserva de 8 días de víveres para el regreso. En esa jornada avanzaron 12 millas. Al día siguiente, después de avanzar 7 millas, en el paso de un rápido de piedras y palos muertos se rompió el fondo de una de las chalupas. Fue reparada con planchas de plomo y lona alquitranada. Como no iba a servir para continuar remontando el río, fue dejada en un lugar protegido bajo la custodia de los seis hombres menos apropiados para continuar la pesada comisión.

El 29 continuaron avanzando bajo fuerte lluvia. A dos millas se rompió otra chalupa; felizmente el daño fue menor y pudo ser reparada rápidamente, avanzando esa jornada un total de 4 millas. (Longitud ca. 72° 10´ W). El 30 de noviembre, primer día con sol, se aprovechó en secar víveres, ropas y equipo, reforzando los fondos de las embarcaciones con listones. El 1º de diciembre continúan con su tarea, pero a una milla de avance encuentran otro obstáculo, tratándose de una barrera de troncos semi-sumergidos y gran corriente. Desembarcaron toda la carga y comenzaron a arrastrar las embarcaciones. Una de las chalupas, debido a la fuerza de la corriente, se estrelló contra un tronco sumergido, rompiendo su fondo. Afortunadamente la gente fue rescatada sin problemas. La chalupa tenía que ser reparada y dejada para ser usada al regreso. El 12 se concluyó de pasar los botes restantes. Al día siguiente, antes de continuar, el comandante Simpson decidió dejar 6 hombres a cargo de la reparación de la chalupa, eligiendo a los más débiles y menos útiles. Siendo la segunda embarcación que quedaba atrás, el comandante decidió dejar a los guardiamarinas Prieto y Goñi, con las instrucciones siguientes: 1) Reparar la chalupa e ir a reunirse con los 6 tripulantes que habían quedado 5 millas abajo. 2) Si no se podía reparar la chalupa, abrirse paso por el bosque. Para ello habían quedado con víveres suficientes. 3) Si Simpson no regresaba, deberían dirigirse donde estaban los recursos en isla Solitaria y esperar el “vaporcito” , que debería estar de regreso a los 40 días del inicio de la exploración del río.


Se continuó la exploración con los 5 botes restantes, avanzando 4 millas. Aquí se había roto una embarcación en el viaje anterior. Encontraron frutillas, otras frutas silvestres, verdes aún; además papas, porotos y trigo que habían sembrado siete meses atrás. También pudieron observar torcazas y loros. Durante el 4 de diciembre avanzaron sólo dos millas. Al día siguiente llegaron a los rápidos de piedra desde donde habían regresado el año anterior. El día 6 se dedicaron al transporte de la carga por tierra, debido a los rápidos, y a arrastrar las embarcaciones. El 7 se produjo la desilusión al constatar que lo que habían creído en el viaje anterior, es decir en marzo, de haber llegado a la Patagonia oriental, no se materializaba pues el río seguía obstruido para las embarcaciones y no existía un lago como el Nahuelhuapi que facilitara la comunicación con la Patagonia oriental. Este lugar es muy notable pues, además de ser el principio de 6 millas de rápidos de piedra, existe al lado sur del río una roca cilíndrica destacada de la cordillera, en forma de queso inglés (“English cake”), con superficie plana, de unos 100 m.de altura y como 50 m. de diámetro. Simpson bautizó esta roca o cerro como el “Queque inglés”. El 8 al amanecer Simpson despachó a tres individuos diligentes e inteligentes a reconocer más adelante aún, pues todavía abrigaba la esperanza de poder pasar dos chalupas ligeras por el bosque, si los obstáculos del río cesasen. Al anochecer volvió la partida habiendo explorado unas 9 millas, de las cuales las seis primeras eran de rápidos de piedra y las tres restantes de río limpio. La distancia era demasiada grande para el transporte de los botes, decidiendo hacer el resto de la exploración a pie.


El 9 de diciembre se hicieron los aprestos para la marcha, se repartió el equipo y víveres para 15 días entre todos, personal de gente de mar y oficiales. Al amanecer del día 10 Simpson envió un nuevo reconocimiento, aprovisionado con cuatro días de víveres. Los días 10, 11, 12 y 14, habiendo dejado los botes por la imposibilidad de seguir avanzando con ellos, a cargo de 5 hombres, continuaron los oficiales con los 28 tripulantes restantes, transportando la carga al hombro. Este campamento se ubicaba aproximadamente en longitud 72° 04’ W. En este período avanzaron 6 millas. El 15 en la tarde se encontraron con la partida de exploración adelantada e informaron que, como iban livianos de carga, habían avanzado por los faldeos de los cerros aunque con mucha dificultad, pero habían notado que al otro lado, con excepción de algunas puntillas, el camino era plano. Esa misma noche, con el propósito de prolongar la existencia de los víveres, Simpson eligió a 20 de los mejores hombres y los oficiales echaron suerte para los que acompañarían al comandante en seguir avanzando. Los tenientes Rojas y Garrao y el cirujano 1º Pen-Davis se quedaron a cargo del personal no seleccionado y con las instrucciones de volver a reunirse con los que estaban encargados de los botes, unas 6 millas más atrás.


El 16, Simpson acompañado del teniente Walker, guardiamarina Simpson, ingeniero Encinas y los 20 hombres de gente de mar, emprendieron la marcha avanzando 6 millas en dirección este, siguiendo el río. Continuaron a pesar del mal tiempo progresando el 17 de diciembre 10 millas más, en terreno más plano, siempre en dirección este. En su desplazamiento encontraron fresas maduras. El 18 estimaron un avance de 8 millas siempre en la misma dirección, aunque por barrancos y faldeo de un cerro, pero ahora había más terreno plano.


El día 19, después de avanzar 3 millas, encontraron una punta muy escarpada y de difícil ascenso; sin embargo habiendo llegado arriba, Simpson dispuso que algunos escalaran más alto en la montaña, desde donde podrían obtener una mejor vista. Al poco rato avisaron a gritos que ya se encontraban al otro lado de la cordillera. El comandante Simpson subió al nuevo punto de observación y comprobó que efectivamente se encontraba al pie de la falda oriental de la cordillera; sólo se veían dos cerros destacados a poca distancia, el más cercano como a 3 millas, de unos 400 m. de altura, y el otro más lejos y más bajo. Los demás terrenos consistían de lomas onduladas cubiertas de tupidos bosques. Al pie del otero, el río contenido por barrancas de unos 50 m. de altura, tomaba en ángulo recto al sur hasta una punta en la cordillera distante como a 2 millas y volvía después otra vez al este, perdiéndose en esa dirección. Debido a la existencia de barrancas a ambos lados del río y a que los víveres de la expedición se estaban acabando, pues aún con economía sólo podrían durar 5 días, Simpson despachó a tres hombres de los más ágiles, con dos días de víveres, avanzando hasta donde les fuera posible y reunirse con el grupo en la tarde del segundo día.


El 20 de diciembre comenzaron a construir una balsa de troncos, para pasar el río y evitar tener que escalar, para capear de esa manera los frontones o acantilados. En la tarde del 21 llegaron de regreso los exploradores, flacos y extenuados, pero contentos pues habían avanzado como 4 o 5 leguas por un país fértil y boscoso, con gran espesor de tierra vegetal en las márgenes del río. Presumiblemente, de acuerdo a la carta confeccionada, alcanzaron hasta la Lat. 45° 25’ S y Long. 71° 15’ W. Encontraron indicios de carbón piedra de lo cual, al decir de Simpson, no le cupo dudas pues uno de los exploradores había trabajado largo tiempo en las minas de carbón de Lota. El 22 de diciembre iniciaron el regreso para reunirse con el personal que había quedado a cargo de las embarcaciones, en dos campamentos. El 29 recalaron en punta Chanchos, cercana a donde hoy está la Gobernación Marítima de Puerto Aysén, continuando al día siguiente a isla Solitaria donde se encontraba el “vaporcito esperándolos”. El 31 de diciembre de 1871 llegaron a bordo de la “Chacabuco”.


Dice Simpson en su parte de viaje: “...Tan lastimosa eran ya nuestras figuras que cualquiera nos hubiera tomado por pordioseros o, considerando el armamento, por bandidos derrotados, pues además nos encontrábamos arañados i llenos de contusiones. Sin embargo la alegría se vislumbraba en todas las fisonomías. Habíamos alcanzado el fin de tantas privaciones i trabajos, pues habíamos atravesado la gran cadena de los Andes por los 45º de latitud Sur, hazaña que hasta ahora nadie había llevado a cabo, i tanto más notable cuanto que cada paso había sido un descubrimiento, sin dato alguno anterior de que guiarse; pues donde no existen habitantes, tampoco existen huellas ni tradiciones. Al emprender la expedición sólo sabíamos que la cordillera de los Andes tenía límites, i a éstos habíamos llegado…”

Desgraciadamente se informaron de un accidente que costó la vida del soldado de marina José S. Contreras, al caer un árbol sobre él cuando cortaban leña para la caldera del buque en puerto Lagunas. Fue enterrado con el ceremonial de rigor, en una punta vecina (probablemente caleta Sepulcro), bajo cipreses y con una plancha de bronce fundida a bordo, con el epitafio correspondiente.


El 6 de enero de 1872, después de 4 días de mal tiempo, Simpson zarpó con el “vaporcito”, falúa y chinchorro, con el propósito de explorar al interior de la península de Taitao. Lo acompañaban el teniente Walker, los guardiamarinas Serrano y Verdugo, el ingeniero 3° Encinas y el práctico Yates. Se exploran los canales y ensenadas que se encuentran al norte de la península de Taitao, descartando todo paso hacia el sur, es decir al golfo de Penas. Se levantaron todos los planos del sector. El 24 de enero, luego de 18 días de exploración regresaron a bordo de la “Chacabuco”.


El 29 de enero, luego de 4 días de mal tiempo, se inició una nueva expedición al río Huemules y a la costa sur del canal Pulluche. Esta se componía de cinco chalupas y 26 hombres de gente de mar más Simpson, los tenientes Garrao y Rojas, el ingeniero 2° Mac Pherson y el condestable Bell.


Por otra parte salió el teniente Walker, con el guardiamarina Serrano, ingeniero Encinas y el práctico Yates, con el “vaporcito” y chinchorro, a concluir los estuarios de Taitao y buscar paso al océano más al sur del canal Pulluche, con el propósito de que una embarcación que doble la península de Taitao pueda obtener un refugio lo más pronto posible en el archipiélago. Ambos grupos navegaron en convoy hasta la boca del río Huemules, continuando luego cada uno al cumplimiento de sus tareas. El 31 de enero iniciaron la marcha hacia el este siguiendo el curso del río, remolcando los botes con bozas desde las orillas, llegando al día siguiente al punto desde donde retornaron el año anterior, es decir habían avanzado desde la costa 20 millas. En este lugar acamparon hasta el día 3, por el mal tiempo reinante, y Simpson encontró pasto miel, matas de porotos, papas y trigo que él había sembrado el año anterior. Remontando el río con lluvia y granizo más de 18 millas adicionales, llegaron muy cerca del ventisquero. Al día siguiente tuvieron por fin muy buen tiempo, incluso caluroso. Aprovecharon el día y, con víveres para dos días, iniciaron una marcha a pie continuando en dirección este por unas 4 millas, llegando al ventisquero. El ventisquero baja desde una altura de más de mil metros desde el sur. El hielo se encuentra revuelto con cenizas volcánicas de color plomizo, lo que da este color a las aguas del río. No cabe dudas que las cenizas deben provenir del volcán más cercano, el Hudson. Se evidencia entonces que habría hecho erupción durante el siglo pasado. Hago este comentario porque recuerdo que cuando hizo erupción el 9 de agosto de 1971 se comentó que era primera vez, según los registros, que hacía erupción y que sería difícil que se repitiera pronto. Sin embargo el 9 de agosto de 1991, exactamente 20 años después, volvió a entrar en actividad. Este fenómeno fue más conocido por los daños que provocó a la agricultura y ganadería de la región, en especial a Chile Chico.


Simpson ascendió por el ventisquero y comenta: “Como he dicho antes, el día era mui despejado, i habiendo montado el ventisquero hasta una altura considerable, pudimos ver muchas millas al Este, notándose en la distancia un solo cerro cónico destacado, y más allá de éste solo horizonte limpio; no quedando duda de que el valle atraviesa la cordillera completamente, pues adelante habríamos visto montañas aún a más de cincuenta millas de distancia. Si faltara otro comprobante seria la presencia de tantos huemules”.


En la noche volvieron al campamento. Al día siguiente, 8 de febrero, amanecieron dos hombres enfermos y al no contar con un bote de goma para remontar un río de muy poco caudal, se inició el retorno. El día 10, con mal tiempo, llegaron a la desembocadura. Este regreso fue con mucha dificultad por la fuerte corriente que hacía difícil gobernar las embarcaciones. Encendieron una fogata en la costa para avisar al vaporcito que cruzara desde la isla Reimapu a buscarlos. Durante la espera parcharon con lona y plomo las embarcaciones que apenas flotaban. Esa misma tarde llegó el “vaporcito”, cruzando luego a la isla Traiguén, acampando a la entrada de la bahía San Ramón. En el intertanto Walker había terminado la exploración de la península de Taitao, encontrando varios nuevos estuarios que penetran a la península.


El 11 de febrero llegaron a bordo y al día siguiente celebraron el aniversario de la batalla de Chacabuco, cuyo nombre llevaba la corbeta, con buenos asado de ciervos que había cazado Simpson para su dotación. El 14 zarparon hacia puerto Americano, en la isla Tangbac, fondeando en la tarde y comenzando de inmediato a preparar nuevas expediciones. El 16 zarparon en el “vaporcito” y una chalupa el teniente Walker, el guardiamarina Serrano, ingeniero Silva y Juan Yates; su rumbo fue hacia el sur a reconocer los canales Utarupa y Williams, y el Pichirupa, que une el canal Darwin o Aguea y el Ninualac.


Al día siguiente salió el teniente Lynch acompañado de los guardiamarinas Prieto y Goñi para levantar el plano del canal Moraleda, desde puerto Lagunas hasta el canal Ninualac. Simultáneamente se levantó el plano de puerto Americano. En éste se había establecido el año anterior un campamento donde se fabricaban conservas de mariscos enlatados. Era la sociedad de Sciaccaluga y Garat. El 1° de marzo regresaron al buque las dos expediciones habiendo cumplido con sus tareas. El 7, después de casi una semana de mal tiempo, zarpa Simpson en el “vaporcito” y chalupa con el teniente Lynch, los guardiamarinas Prieto y Goñi, el ingeniero Silva y Juan Yates a explorar el canal Ninualac. En la noche acamparon en la costa norte del canal bajo unos picos muy notables, los llamado Sullivan, en la isla James, que el padre José García indicó con el nombre de “Chirconlahuén” en su plano de 1766. Continuaron al día siguiente hacia el weste, fondeando en un pequeño puerto que denominó San Benjamín, aunque en su carta figura como puerto Concha, nombre que se mantiene en la cartografía actual. El 9 salieron al océano, pero al encontrar mucha marejada para desembarcar en algún punto regresaron al canal sondando en dirección al campamento del día 7. Al día siguiente Lynch y Yates salieron en chalupa, pues el “vaporcito” quedó reparando caldera, a sondar la costa exterior de los arrecifes en ambos lados de la boca occidental del canal.


Simpson con los guardiamarinas subió un cerro y desde la cúspide pudo demarcar diferentes puntos lejanos, islas separadas de costa, como Huamblín, Ipún y el grupo Vallenar a 30, 22 y 34 millas respectivamente, comprobando la exactitud de los planos de Fitz Roy. El 13 siguió explorando hacia el este reconociendo puerto Gatos y estero Cisnes. Al día siguiente Simpson regresa con el “vaporcito” a menos de tres nudos por tener los tubos de la caldera rotos y ser casi imposible mantener la presión de vapor. Lynch con Goñi quedaron dando término a su actividad en el Ninualac hasta la isla Tangbac. Dice Simpson en su parte, refiriéndose a la gran ayuda que prestó el “vaporcito”: “Con el vaporcito, pues, ya no podía más contar mientras no recibiera la caldera composturas superiores a los recursos del buque; pero había éste llenado bien su misión. En este viaje solamente, había estado 82 días a vapor, recorriendo una distancia de 3.000 millas, las cuales unidas a 1.900 del año pasado suman 4.900 millas! Cuán grande, pues, no ha sido el ahorro de brazos humanos, que ni aun habrían podido ejecutar la cuarta parte del trabajo en el mismo tiempo!”


Al día siguiente, 15 de marzo de 1872, regresó Lynch habiendo cumplido su comisión. Dos días después, pasado el mal tiempo, zarparon hacia puerto Cuptana o Nevado, continuando al día siguiente hacia Melinka. El 20 zarpó hacia Ancud, fondeando al día siguiente. Su navegación la hizo por el océano. Aprovechando el buen tiempo, hasta el 31 de marzo hicieron observaciones astronómicas para notar el error de los cronómetros con el objeto de compensar las longitudes tomadas en el archipiélago; pero por falta de viento y calmas no pudieron zarpar hasta el 9 de abril para hacer faena de carbón en Lota. El 23 la “Chacabuco” fondeó en Valparaíso, dando término a la tercera campaña hidrográfica.


Es importante transcribir algunas de las conclusiones dadas a conocer por Simpson al Comandante en Jefe de la Escuadra almirante don Juan Williams Rebolledo: “En resumen, señor, diré a US. que en este viaje se han obtenido los frutos siguientes:

1°. Se ha atravesado completamente la cordillera de los Andes por el estuario i valle de Aysen, poniendo la Patagonia oriental al alcance fácil de Chile por la Latitud de 45° 25’ Sur.

2°. Se ha comprobado otro paso fácil por el valle Huemules, por los 46° 6’ Sur.

3°. Se ha esplorado todo el mar interior de la península de Taitao; estableciendo para siempre, el hecho de no existir paso alguno para el Sur, más allá del canal Pulluche.

4°. Se ha concluido de levantar el plano de todos los canales principales del Archipiélago de Chonos al sur del grado 45 de latitud, desde el Océano hasta la cordillera, lo cual sin incluir ni el Estuario Elefantes I laguna de San Rafael, ni la península de Taitao, abraza un área próximamente de 2.500 millas cuadradas….”


CUARTO CRUCERO, 9 DE OCTUBRE DE 1872 AL 2 DE MAYO DE 1873

La “Chacabuco” al mando del comandante Simpson zarpó a la vela, desde Valparaíso, el 9 de octubre con destino a Corral donde recaló el día 20. Llenó sus carboneras desde los depósitos existentes en el fuerte de ese puerto. El 28 del mismo mes zarpó hacia Ancud, donde fondeó al día siguiente en la tarde. En espera del práctico don Juan Yates, sólo pudo zarpar hacia la boca del Huafo el 19 de noviembre, habiendo embarcado una docena de bueyes para proveer con carne fresca a la dotación. Recaló en Melinka en la tarde del día siguiente, es decir el 20. Desde Melinka pudo observar una clara vista del Melimoyu, con sus cuatro picos nevados. Los Chonos lo habían bautizado así (meli = cuatro; moyu = tetas).


El 22 de noviembre Simpson despachó la primera expedición compuesta de dos embarcaciones a cargo del teniente 2° Emilio Valverde y el guardiamarina Atilio Verdugo a levantar el plano del canal Lagreze que corre hacia el weste desde Melinka, torciendo después hacia el sur y que comunica con el canal Tuamapu. Al día siguiente salieron el teniente 2° Manuel Segundo García con el guardiamarina Guillermo Aguayo en dos botes a levantar el área SE de las Guaitecas. El 24 zarpó el guardiamarina Ramón Serrano con el ingeniero 3° José A. Cobo y el práctico Juan Yates para levantar la costa norte de las Guaitecas, desde puerto Low hacia el canal Moraleda. Navegaron con el “vaporcito” y una chalupa. De este modo se iniciaron tres expediciones que debían definir por completo el grupo Guaitecas, compuesto por cerca de cien islas, el cual es el más boreal de esta área y se encuentra separado del archipiélago de Chonos por el canal Tuamapu, que corre de E a W en forma de embudo, comunicando el océano Pacífico con el canal de Moraleda y cruzando el canal Pérez Norte. Cada una de estas expediciones iba provista a lo menos de 10 días de víveres, de carpas nuevas y de todas las herramientas y útiles necesarios para reparar una avería menor, debiendo trabajar siempre juntos los botes que la componían para auxiliarse mutuamente.


Entre el 24 de noviembre y el 28 de diciembre, con el buque fondeado en Melinka, Simpson realizó los trabajos siguientes: Reconoció y levantó el canal Tuamapu y el canal El Amortajado (probablemente el paso entre los islotes Sin Nombre y El Amortajado). En una caleta que denominó “Momias” Simpson encontró en unas cuevas restos de osamentas de indios Chonos. En el canal Putiquín, entre la isla Ascensión y la Gran Guaiteca, encontró a la única familia representante de la raza chona que vivía en esa zona. Según Yates, la familia de Pedro Lincomán había vivido por más de 40 años allí, en el mismo lugar en que vivieron sus padres y abuelos. Reconocimiento de un excelente fondeadero en las islas Rhones, a 4 millas al W de la isla Tuamapu, hoy puerto Rhones. El 24 de diciembre con el regreso del último de los exploradores a bordo, se dio por concluido el levantamiento y confección del plano del grupo Guaitecas desde el Pacífico hasta el canal Moraleda. El 25 de diciembre de 1872, fondeado en Melinka, se soportó muy mal tiempo lo que impidió bajar a tierra a una invitación.


Transcribo a continuación un interesante comentario del comandante Simpson:

“Desde principio de Diciembre, había llegado a ocupar su puesto el nuevo Subdelegado Marítimo Don Enrique Lagreze, quien desde cuatro años atrás se ha establecido aquí como sucesor de Don Felipe Westhoff.”

“Don Enrique Lagreze (alemán de nacimiento, pero chileno de corazón), al decidirse a vivir en Melinka con su familia, edificó una cómoda casa y comenzó la limpieza del terreno anexo para cultivarlo; de suerte que a la fecha no sólo cuenta con un lindo chalet, sino que también posee un hermoso huerto, fruto de grandes sacrificios, pues la capa de tierra vegetal que cubre la roca primitiva es tan delgada y los troncos y raíces tan tupidos, que es realmente una empresa limpiar una sola hectárea y disponerla para el cultivo; porque debe tenerse presente que es muy rara la ocasión de pegar fuego al bosque en estas regiones, por la mucha humedad, y aún así es preciso sacar los troncos y rellenar los huecos.”

“El día de Pascua habíamos sido invitados por el señor Lagreze a probar algunas de las legumbres cosechadas este año en su huerto; pero por el mal tiempo no |pudimos bajar a tierra, mas este día (26) tuve ocasión de gustarlas. Las semillas raídas de Melipulli, son de las verduras y frutos del norte de Europa y se dan perfectamente, resolviéndose el problema del cultivo en este Archipiélago. El señor Westhoff en este mismo punto, y don Pedro Garat en Tangbac, a más de un grado más al sur, habían ya hecho el experimento con buenos resultados; pero no en la misma escala y variedad que el señor Lagreze, quién ha sembrado 24 especies, todas las cuales han brotado.”

(Nota del autor: Don Enrique Lagreze, Sub Delegado Marítimo en Melinka, fue el abuelo del almirante don Enrique Lagreze Echeverría, ex-Comandante en Jefe de la Armada, en los años 1952-1953, y del capitán de navío don Ernesto Lagreze Echeverría.

Don Enrique Lagreze, no era alemán, sino suizo, de los cantones germánicos).


El 29 de diciembre zarpó la “Chacabuco” hacia puerto Ballenas, recalando esa misma tarde. El 1° de enero de 1873, al amanecer, los tenientes 2° Garrao y Rojas salieron con una expedición formada por la falúa y dos chalupas a explorar el río Palena en el continente, distante unas 30 millas de puerto Ballena. El guardiamarina Ramón Serrano y Juan Yates, en el “vaporcito” y una chalupa, zarparon a levantar el plano del lado oriental de la entrada del canal Moraleda, desde la punta Huala (hoy punta Guala) al sur. Por mal tiempo ambas expediciones no pudieron cruzar el Moraleda, teniendo que regresar; pero al día siguiente lo cruzaron con mejor tiempo. El 4 de enero, el teniente Valverde con el guardiamarina Aguayo zarparon a iniciar el levantamiento del canal Pérez (hoy canales Pérez Norte y Pérez Sur), paralelo al Moraleda y que une Melinka con la isla Tangbac y el canal Ninualaca (hoy Ninualac). Hasta el 13 de enero, con excepción de un día, se soportó mal tiempo, cayendo 113 mm de lluvia en un día. ….No ha cambiado mucho!! El barómetro ese día cayó a 751 mm. Refiriéndose a este exceso de lluvia, dice Simpson: “El Capitán King de la Armada Británica, refiere en su exploración de los Canales Messier i de Smyth, más al sur, en 41 días cayeron 3,843 m lo cual da un término medio de 0,093 m por día.”


Por la mañana del día 13, el mejoramiento del tiempo permitió que la expedición del Palena, que se encontraba refugiada al otro lado del Canal, atravesase y volviese a bordo al atardecer. El teniente Garrao había cruzado el canal Moraleda frente a puerto Ballena, donde tiene sólo 6 a 7 millas hasta las islas del lado este, y pasando por detrás de éstas llegó sin novedad en dos días a la boca del río Palena el cual remontó unas 35 millas, regresando al llegar a unos rápidos. La isla que menciona es la conocida como isla Refugio, separada del continente por el canal del mismo nombre, y acampó en el puerto de Santo Domingo. El día 17 retornó el teniente Valverde en busca de más víveres; al siguiente regresó el guardiamarina Serrano quién, a pesar de los continuos temporales, había levantado el plano de la sección costera continental comprendida entre punta Guala, en el golfo del Corcovado y al norte del estuario del río Piti-Palena, hasta el sur de la isla Refugio o Huatimó, comprendiendo todas las islas anexas.


Con muy buen tiempo Simpson zarpó el 22 de enero con el “vaporcito”, la falúa y dos chalupas, acompañado del teniente García, el cirujano Pen-Davis, guardiamarina Verdugo y Juan Yates a explorar los canales Yacaf, Poyehuapi (Hoy Puyuhuapi) y Cai, que separan la isla de Santa Magdalena (hoy isla Magdalena) del continente. Aprovechó, después de muchos intentos, de situar y explorar la roca Chacabuco, localizada al este de las islas Los Quincheles. Se exploró posibles fondeaderos en diferentes estuarios en la costa norte del Yacaf. El 29 se comenzó a explorar el canal Poyehuapi, que toma su nombre de dos islitas que se encuentran cerca de la entrada del pequeño estuario del Qüenlat (hoy conocido como Queulat ), por contener matas de “poye” (Fascicularia bicolor?) sinónimo del chupón de más al norte. En la jornada siguiente se exploró el estuario García, al norte del canal Puyuhuapi, describiendo la entrada curva como de 300 m. de ancho (hoy conocido como paso Galvarino). Probablemente el nombre de estuario García se debe al explorador y padre jesuita José García, que recorrió esta zona a mediados del siglo XVIII.

Transcribo lo que Simpson dice en relación con el padre García: “Este es sin duda alguna el sitio exacto donde los jesuitas a mediados del siglo pasado, erigiendo su altar, celebraron el Santo Sacrificio. Hai algo de satisfactorio en reconocer en estas soledades las pisadas de los gestadores de la civilización, I esta noche no pude menos de meditar en las inmensas privaciones, amen de peligros, que debieron soportar por la fe estos santos varones, embarcados en miserables piraguas i sin más compañeros que los indios, que entonces habitaban estas rejiones, i la salvación de cuyas almas era su principal incentivo. Esto solo lo pueden apreciar debidamente, los que como nosotros, provistos de cuanto puede suministrar el arte moderno, todavía, a veces, sufríamos tanto que solo el entusiasmo i la conciencia del cumplimiento de nuestro deber podía alentarnos”.

En nuestra época con los adelantos de la técnica jamás soñado por Simpson, comunicaciones satelitales, radares, telurómetros, GPS, y confort actual, etc., aún nos vemos enfrentados a la furia de la naturaleza en esas bellísimas regiones de la parte austral de nuestra patria, tan poco habitadas. Es de maravillarnos la voluntad de lucha y del cumplimiento del deber que antiguos marinos de nuestra Armada nos han legado en su labor en tiempo de paz.

Continúo con la transcripción: “El padre García, en su mapa, marca un derrotero de unas cuarenta millas atrás de las montañas. Esta escursión indudablemente la haría por tierra, abriendo paso por el bosque, pues como he dicho, el río no es navegable ni para canoas; pero no creo llegara atravesar la cordillera. El indudablemente emprendió esta espedición en la esperanza de poder descubrir la entonces tan decantada ciudad de los Césares, cuya existencia era en ese tiempo jeneralmente creída, asignándosele su situación más o menos por esta latitud. Para esto había alguna razón, pues los indios aseguraban haber oido cañonazos i repiques de campanas que provenían del otro lado; todo lo cual es mui cierto, como lo experimentamos nosotros, con la diferencia de que estos ruidos i detonaciones son realmente producidos por los derrumbes de las nieves i los ecos consiguientes.”

Años más tarde, terminada la guerra del Pacífico, Ramón Serrano Montaner, ya como un gran hidrógrafo y explorador, recorre y levanta los ríos Piti y Buta Palena, como también el canal Fallos, y efectúa exploraciones por la Patagonia atlántica. Al iniciar uno de sus informes a la superioridad de la Armada comienza relatando la leyenda de la ciudad de los Césares.

El día 5 descubrieron un río en la costa este, que venía por entre un cajón de montañas. Al día siguiente se le reconoció por un espacio de unas 5 millas, bogando contra la corriente, hasta llegar a rápidos con palos muertos. De ese punto regresó a acampar. Fue bautizado como río Cisnes, nombre que conserva en nuestra cartografía y ha dado origen al nombre de la ciudad de Puerto Cisnes. El 12 de febrero se intentó ir al encuentro de las otras expediciones que se encontraban al weste, pero el mal tiempo impidió el cruce del Moraleda y sólo al anochecer del día siguiente, navegando hacia puerto Francés, se avistó al “vaporcito” con el guardiamarina Serrano, que trabajaba esa área.

Después de navegar el canal Cuptana (al parecer entre la isla Cuptana y la isla Francisco) continuaron hacia el norte por el canal Pérez. Se usó esta ruta, que si bien era más larga, iba por aguas protegidas pues el Moraleda estaba con marejada. A la altura de puerto Ballena se despachó al teniente García con el grueso de la expedición con destino a la “Chacabuco”, que se encontraba fondeada en puerto Ballena. Simpson continuó con el “vaporcito” a Melinka donde se informó por el Sr. Lagreze de las novedades habidas en el país, después de tres meses falto de noticias. Lagreze le facilitó algunos víveres y el día 17 Simpson zarpó en su lancha a vapor a puerto Ballena, de regreso a su buque después de una ausencia de 26 días.

Al amanecer del día siguiente zarpó con destino a la isla Tangbac permaneciendo allí hasta su zarpe a puerto Lagunas, donde fondeó el mismo día 20 al anochecer después de sondar a uno y otro lado del canal Moraleda. Al amanecer del 22 de febrero de 1873, para variar con lluvia, zarpó el guardiamarina Serrano con el “vaporcito” y una chalupa, con Juan Yates y el mecánico Balladares, a continuar el levantamiento del canal Moraleda; simultáneamente, remolcado por la lancha a vapor, el teniente Valverde con dos botes a terminar el levantamiento del canal Pérez y sus comunicaciones con el Moraleda.

El comandante Simpson con el teniente García, el cirujano Pen-Davis, el subteniente Zilleruelo y el condestable Bell, se dirigieron a explorar nuevamente la laguna de San Rafael con el objeto de tomar fotografías y estudiar mejor el ventisquero; además, intentar de nuevo el paso a la Patagonia oriental por el valle de los Huemules (valle del río Huemules). Esta expedición la componían tres chalupas y la falúa grande del buque, que era la más apta para llevar víveres y útiles necesarios para un mes, como también para transportar una pareja de bovinos (borrego y borrega) con la intención de dejarlos para que se reprodujeran como baguales en el valle de los Huemules. Estos animales habían sido regalados por don Narciso Sánchez de Ancud. Esa noche acamparon en un corto canal llamado de los Guaigüenes, al SW de la isla Traiguén (actualmente no tiene nombre y se le ubica entre las islas Rojas y Traiguén). El 25 siguieron por este canal pasando frente a puerto de San Miguel en la bahía de San Ramón, cruzaron el canal Costa, con destino a la boca del río Huemules. En este lugar desembarcaron los vacunos y gallos y gallinas, con el propósito de que libremente se propagaran. Continuó casi de inmediato hacia el sur tomando el estuario Elefantes hacia la punta Pescadores, donde se acampó. El 26 de febrero continuaron bogando hasta el anochecer, por casi 26 millas, en gran parte del trayecto con marea en contra, hasta la caleta Celtu, en el interior del seno Elefantes. La que Simpson llamó caleta Celtu, probablemente se ubica en la punta oriental del paso Quesahuen, llamada punta Celtu. Según Juan Yates la punta Celtu era antes del terremoto de 1837 mucho más ancha y extensa; desde entonces se ha hundido más de 3 m.

El día siguiente llegaron a punta Mecas, probablemente sea la actual punta Leopardo. Desde el 1° de marzo hasta el día 3 recorrió la laguna de San Rafael, tomando fotografías y anotando observaciones. Zarparon al norte, fondeando en punta Pescadores al anochecer. Aprovechando la corriente a favor y luego con viento a un largo, navegaron a vela las 35 millas que había hasta su destino. Al día siguiente se dirigieron a la desembocadura del río Huemules, estableciendo el campamento base donde habían dejado los vacunos y aves. Estos se encontraban gordos, sanos y algo baguales (salvajes); como precaución para que los hacheros y pescadores no los carnearan los hizo arriar más hacia el interior. Simpson hizo correr la voz que los animales eran del Gobierno, pues la gente que frecuentaba esa zona en aquellos tiempos tenían mucho respeto a éste. Abrigaba la esperanza de que se reprodujesen al igual como años antes había sucedido con los animales dejados en la zona de Palena y bahía Tictoc, donde se produjo una reproducción exitosa. Con respecto a las gallinas sólo encontró los esqueletos, habiendo probablemente muerto de hambre.

El 5 de marzo Simpson inició la expedición remontando el río Huemules en compañía del teniente García, el cirujano Pen-Davis, el condestable Bell, el embalsamador del Museo (es de suponer del Museo de Historia Natural de Santiago) señor Gajardo y 18 hombres de mar. Para remontar el río lo hicieron arrastrando las embarcaciones desde tierra (a la sirga). El tiempo fue casi permanentemente lluvioso, con granizo y baja temperatura, lo que hizo duro, peligroso y lento el avance. El 11 de marzo no pudiendo continuar con las embarcaciones las dejaron en tierra y siguieron a pie. Después de 11 días avanzando hacia el este, un poco más de 50 millas desde la costa, decidieron emprender el regreso a la boca del río. Este regreso fue difícil por lo crecido y correntoso que se encontraba el caudal después de tanta lluvia. Alcanzaron la desembocadura, donde se encontraba un grupo de marineros a cargo de la falúa, el 22 de marzo. Permanecieron una jornada reparando las embarcaciones con las que habían remontado el río. Al mediodía del 23 zarparon de regreso al buque costeando por el sur del grupo del Traiguén, vía canal Chacabuco, fondeando en el mismo lugar que emplearon en el viaje de ida, el canal de los Guaigüenes. El 24 en la tarde llegaron al costado del buque, fondeado en puerto Lagunas.

El teniente Valverde había concluido el levantamiento del canal Pérez y el guardiamarina Serrano lo que restaba del Moraleda, como también la angostura del canal Pulluche, para mayor facilidad en su navegación. El día 25 salió el teniente Sánchez en el “vaporcito” a completar un sondaje en el canal Errázuriz. Con esa misma fecha se quitó el giratorio de la maniobra de fondeo a “barbas de gato” quedando el buque fondeado con un ancla, listo para zarpar al norte. El zarpe fue al día siguiente y saliendo por el Moraleda se fue sondando hasta la llegada a puerto Ballena, al anochecer. El 27 se zarpó hacia Melinka, continuando el sondaje del canal Moraleda, recalando en este puerto al final de la jornada. Al día siguiente llegó el “vaporcito” con el teniente Sánchez, quien ya había cumplido su tarea y había navegado por la ruta protegida. El 29 salió el guardiamarina Serrano en el “vaporcito” hacia la punta Chayalime, al norte, a concluir el levantamiento de un sector de costa entre ese punto y puerto Low, el que había quedado sin levantar por no haber sido posible desembarcar anteriormente. Serrano volvió en la noche habiendo cumplido su cometido.

El 30 de marzo de 1873, después de despedirse de don Enrique Lagreze, quien había prestado valiosa ayuda a Simpson y se quedaba con su familia durante todo el invierno en Melinka, zarpó a puerto Low, fondeando en la noche en la rada exterior. Al día siguiente, debido a un fuerte temporal, cambió de fondeadero al interior del puerto. Zarpó el 1° de abril con destino a Ancud donde recaló en la tarde del día siguiente. Había estado ausente de este puerto por cuatro meses y medio. Dice Simpson en su parte de viaje: “Con este viaje hemos completado quince meses de esploraciones del archipiélago de los Chonos i Patagonia Occidental, repartidos en cuatro estaciones durante las cuales se ha podido dar cima a un trabajo mas que arduo, cual es, el levantamiento del plano casi completo de esta tempestuosa comarca.” La “Chacabuco” permaneció en Ancud hasta el 25 de mayo, pues el Ministro de Marina dispuso que se practicaran ciertas excavaciones con el propósito de encontrar unos fósiles en puerto Inglés y en Nal, dentro del estuario de Ancud. Se determinó que eran restos de una especie de ballena extinta.

De su parte elevado al Ministro de Marina transcribo los tres últimos parrafos:

“La parte fértil de la Patagonia comprendida entre los ríos Santa-Cruz i Negro, es decir, la mitad occidental, es, pues, mucho mas accesible desde el Pacífico que desde el Atlántico; porque para alcanzarla desde allá hai que atravesar inmensos desiertos, casi sin agua, miéntras que comunica con los estuarios i canales del Oeste.

Por esta razon soi de opinion que al tratarse de una division de estas tierras se fije la línea divisoria entre los ríos Santa-Cruz i Negro en el meridiano medio, es decir en lonjitud 70° O. de Greenwich. De este modo ámbas repúblicas tendrían lo que mejor podrian atender.

Nosotros no necesitariamos enviar nuestros buques a tan largas distancia i ellas conservarian las salinas de que tanto necesitan para su industria.

El mejor modo de ocupar la seccion de la Patagonia, de que hablo, seria en primer lugar establecer un fuerte en la ribera sur del río Santa-Cruz, el cual estaria en constante comunicacion con Punta Arenas, i luego formar una colonia penal en el valle del Aysen, a su salida oriental. Esto último demandaria algun tiempo para abrir un camino de bestias; pero este trabajo lo ejecutarian los presidarios mismos, los que se establecerian al principio cerca de la desembocadura del rio; i ademas tendria la ventaja de estar a fácil comunicacion con Chiloé, de donde se sacarian los recursos. I si a estos puestos militares se agregase otro comercial a la márjen oriental de la laguna de Nahuelhuapi, el cordon quedaria completo i se tendrian otros tantos centros desde donde se difundiría rápidamente la civilizacion a las tribus salvajes que hoi recorren nómades esa comarca”.

Valparaiso, setiembre de 1873
(Fdo.) Enrique M. Simpson, Capitan de Fragata

Años más tarde, el que fuera el guardiamarina que acompañara a Simpson en las cuatro campañas recién descritas, ya como teniente Ramón Serrano Montaner, explora Tierra del Fuego y la Patagonia con las mismas ideas de su antiguo comandante.

Señoras y Señores Académicos: Estas recomendaciones se hacían al Gobierno hace casi 126 años. ¿Qué se hizo durante todo ese período? Barros Arana dijo que la Patagonia no servía a Chile; era un desierto. Perdimos toda la Patagonia oriental. ¿No tuvo acaso conocimiento de lo informado por Simpson? En las Actas de 1898, y posteriormente en el Tratado de 1902, se estableció que no quedaba asunto pendiente limítrofe en la zona austral. Casi cien años después se perdió Laguna del Desierto, por desidia de las autoridades a quienes les correspondía conocer y defender los derechos soberanos de Chile. ¿No tuvieron conocimiento de las Actas de 1898 y del Tratado de 1902? La ocupación del Territorio de Aysén, hoy XI Región, sólo se inició débilmente por iniciativa privada, pobladores que pasaron del territorio argentino, expulsados después del tratado de 1881 y mapuches desplazados de sus tierras en la hoy IX Región. Prácticamente sólo en los gobiernos del general Carlos Ibañez y del general Augusto Pinochet ha habido algún impulso y ayuda al poblamiento de esa región. ¿Vamos a perder los Hielos Patagónicos Sur, por no saber leer, por no saber historia o por no saber geografía? ¿Hasta cuándo?


BIBLIOGRAFIA


DOTACION DE OFICIALES QUE ACOMPAÑARON AL COMANDANTE ENRIQUE SIMPSON BAEZA EN LAS CAMPAÑAS HIDROGRAFICAS DE LA CORBETA “CHACABUCO”